martes, 19 de octubre de 2010

VNE

La noche era fría y oscura. Miré una vez más el reloj de bolsillo que me regalaron para el cumpleaños. Ya estaba cansado de esperar, Carlos siempre llegaba tarde. Observé de nuevo el lugar donde nos teníamos que encontrar. Una calle estrecha, dudaba si tenía suficiente espacio como para que pasaran dos coches. En frente mía había un pequeño bar, cerrado, aunque eran aún solo las doce de la noche. Las doce y media. Y Carlos aún no aparecía.


Observaba como unos insensatos insectos nocturnos se pegaban al cristal de la solitaria farola, que con su tenue luz intentaba espantar la aterradora oscuridad que se ceñía sobre la calle. Los pobres bichitos ardían en agonía, y sus pequeños cadáveres caían sobre el suelo, recordándome una vez más lo etérea que es la vida.
Aparté la vista de los cuerpos sin vida de las diminutas criaturas, y me fijé en otro ser que estaba cerca de mí. Al otro lado de la calle, sobre un muro de hormigón, había un gato negro, con ojos verdes gigantes que reflejaban el débil brillo de la farola.
- ¿Tú también esperas a alguien, amigo? - Le dije, sin esperar respuesta.
El gato me miró, se levantó, maulló y se dispuso a ir.
- ¡No te vayas! No me dejes aquí, solo.
Pero el animal ya se había marchado.
La una de la noche, cayeron unas gotas del cielo, tan pocas que no eran dignas de que las llamasen lluvia.
Me pregunté otra vez por qué vine a este lugar, siguiendo las ilusiones de mi amigo. Él estaba seguro de que aquí había algo, algo muy valioso. Carlos y sus historias de tesoros. Solíamos reirnos de ellas cuando éramos adolescentes. Pero algo me dijo que esta vez había que escucharle, esta vez conseguiríamos una fortuna.
Y vinimos aquí, a Temerosa, esta pequeña islita cuya única población contaba con tan pocos habitantes como lugares que no sean antihigiénicos.
Ahora estaba en esta calle desolada, a plena noche, esperando a mi compañero - ¿Dónde se habrá metido en una isla donde aburrirse parece ser el pasatiempo más usual? - E intentando recordar qué fue ese "algo" que me hizo escucharle.
En vano. Cada minuto que pasaba ahí, junto a la farola, odiaba más tanto este lugar como a Carlos.
Entonces fue cuando oí esa voz familiar:
- ¡Jeremías!
Me giré, y vi al gordinflón de mi amigo corriendo hacia mí desde el lado opuesto de la calle. - ¡Siento haber tardado un poco! - Por fin llego hasta mi farola y, entre jadeos, siguió, - ¡Pero ni te imaginas lo que he descubierto!
- Ya me conoces, tengo buena imaginación. - Le dije, intentando parecer severo, y, a la vez, comprobando de nuevo que no podía enfadarme con él cuando lo tenía delante. Su feliz cara redonda y ropa colorida y alegre me lo impedían.
Carlos, al parecer, no se dio cuenta de nada - ni de que a mi me fastidió perder tanto tiempo esperándole, ni de que ahora intentaba a toda costa ocultar una amplia sonrisa, - así que siguió:
- ¡Está aquí! - Gritó, pero yo, con un gesto, le hice bajar el tono de voz y miré alrededor para asegurarme de que nadie fue despertado por los gritos de mi compañero, aunque el pueblo, como siempre, parecía muerto. - La cueva de la que te hablé. ¡Unos tipos del bar me contaron que la encontraron en una ocasión!
- ¿Del bar? - Le miré con toda la severidad que pude, - ¿Y, por supuesto, eran de fiar?
- Unos tíos majos. - Carlos no captó la ironía en mi voz, - El caso es que conseguí que me explicaran dónde encontrarla. Propongo partir de inmediato, ¡Me estoy helando en este callejón!

Quise recordarle el tiempo que le he estado esperando aquí en "este helado callejón", pero en vez de ello me limité a preguntar:
- ¿Por la noche? 
- ¿Qué más da? Buscamos una cueva. - Señaló su aparentemente llena mochila, y me imaginé que dentro estaban los focos tan potentes de los que tanto se jactaba hace unos días, - ¡Ahí es oscuro incluso de día! - Al acabar la frase, Carlos se encaminó hacia el norte, con esa peculiar y graciosa forma de andar -como un pato algo obeso- sin siquiera comprobar si yo le seguía. Y es que no podía no hacerlo, aunque un leve suspiro salió de mi boca al comenzar a mover mis piernas.




Bueno, esto es otro "preview" de otro proyecto secreto que llevo entre manos y sobre el cual tampoco puedo contaros mucho... ¿A que soy malo? ¡Malo malote! ^^. En realidad esto lo he escrito hace muuuchos meses, ahora solo le añadí unas cosillas para hacerlo más... Ejem... "Publicable". Espero que lo hayáis disfrutado, y si no, mejor, porque la continuación tardará muchísimo en llegar.

2 comentarios:

  1. Eso de "¡malo malote!^^" te ha quedado muy gay.

    Pero en general, no está mal :D

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  2. cada uno interpreta lo que más le convenga, si tú lo ves gay supongo que es hora de comenzar a preocuparme por tu sexualidad. Aunque, pensándolo bien, ¿Qué más me da? xD

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